sábado, 18 de abril de 2026

Preguntas retóricas

 Si eres lo primero en lo que pienso en la mañana

¿Por qué no te escribo al despertar?

Si me siento atado a tí irremediablemente

¿Por qué deseo tanto escapar?

Si me he buscado en tus ojos y no me he encontrado

¿Por qué no puedo retirarme con dignidad?

¿Por qué me siento tan extraño y humillado?

¿Por qué estoy siempre inquieto y no puedo disfrutar?

¿Son todas mis faltas cometidas las que se me revierten?

¿Es por qué soy un Judas, un traidor?

¿Es por qué amé y luego olvidé?

¿Es la sombra de mi madre, de mi padre?

¿Es mi cerebro confundido o mis hormonas disparadas?

¿O es que en verdad eres perfecta aún en tu imperfección?

¿Es solo tu aroma el que me incita a saltar sobre tí?

O tu rostro fascinante que intento recrear

Es mi TOC sobre belleza que me empuja a mirar

Ya sé: es la lucidez la que reprime mi ansiedad

de tocar, abrazar, copular

¿Y qué es esta idea de clavar mis colmillos en tu piel entera?

¿En que bestia mágica me tengo que convertir

para raptarte y tenerte exclusiva, infinita, esplendida?

Te diré: antes de que este orate tuyo se vuelva más chiflado

más inservible para amar

Negaré mi destino de juerga y de ventura

Saludaré a mi camarada, la tristeza

Saludaré a mi fiel amante, la soledad

Bienvenida para siempre, bienamada

Libertad


A.R.

Capitana

Lo recordarás?

Y volverán a reír? Abrazaras sus piernas?

Cabalgarás sus hombros? Serás diminuta

en sus brazos

Verán los días luminosos

Sin rastros de esta lluvia

Y sonreira la paz

Una paz ligera, que no pesa

Que no ancla ni encadena

Una paz que flota, que baila, que navega

Sabrás que han hecho las pases

Que está contigo

Serás el. Serás tú

La voz que hará temblar de miedo a la tormenta


A.R.

Un tipo de amor

 Hay una clase de amor que es prohibido 

Que gesta en la confusión y la sombra 

Que se alimenta del caos y el olvido 

Que se madura en el recuerdo y la tinta


Hay una clase de amor que es perdido 

Que aunque lo mantengas se apaga 

Que aunque lo convenzas te duda 

Que aunque lo retengas se marcha


Hay una clase de amor que te transforma 

Que te moldea y te envuelve a su esencia


Que condiciona a replicar las heridas 

Que abandona y multiplica las carencias


Hay una clase de amor como el nuestro 

Que aunque en día es el mismo ocaso 


Que aunque divino es condenado a lo humano 

Que aunque deforme es por mil años perfecto


Jannet Fernández

Como un zombie


No pienses que no te extraño

si de pensarte no paro

no pienses que no te pienso

a mi me pasa algo raro

Que me punzan las entrañas

que vomito las palabras

que una amarga risa contorsiona mi alma

abatido en la batalla

por tus flechas, tus jugadas

¿Qué ases tienes? ¿Diamantes, espadas?

yo solo tengo una mano

color de corazones, cartas agitadas

y mientras duele, duele y muele

quijadas que me mastican

mi pecho, mis sesos, mi aura

¿Alguna vez has caminado con un zombie?

Podrías

Si estuvieras

aquí


A.R.