Hay una clase de amor que es prohibido
Que gesta en la confusión y la sombra
Que se alimenta del caos y el olvido
Que se madura en el recuerdo y la tinta
Hay una clase de amor que es perdido
Que aunque lo mantengas se apaga
Que aunque lo convenzas te duda
Que aunque lo retengas se marcha
Hay una clase de amor que te transforma
Que te moldea y te envuelve a su esencia
Que condiciona a replicar las heridas
Que abandona y multiplica las carencias
Hay una clase de amor como el nuestro
Que aunque en día es el mismo ocaso
Que aunque divino es condenado a lo humano
Que aunque deforme es por mil años perfecto
Jannet Fernández
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